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Overview

El gas natural del Mar del Norte atraviesa plataformas de producción y tuberías hasta las instalaciones onshore, donde se procesa y se distribuye. La presión del gas en los depósitos varía en función de la presión de origen y de la cantidad de gas producido. La producción de gas natural parece sencilla, pero requiere emplear algunas técnicas especiales. No solo implica trabajar en el mar, aunque sea en aguas razonablemente someras, ya que los depósitos son profundos, las presiones son elevadas y el gas no es limpio.

Además, hay grandes cantidades de sal presentes, lo que puede interrumpir los trabajos. Ese es exactamente el problema al que se enfrentaba un gran productor de petróleo y gas en los Países Bajos.

El flujo de salida de un pozo de producción se monitorea permanentemente, lo que origina un gráfico de tendencias de producción en el pozo, mediante el que se representa cualquier irregularidad.  En algunos pozos, se forman y se acumulan cristales de gas alrededor de la apertura de salida del pozo capaces de producir irregularidades. Para abordar este problema, el productor de petróleo y gas puso en marcha un proyecto.

La solución más obvia consistía en eliminar la sal con el uso de agua pura. Se requería para ello una presión de alimentación de 550 bar, que no solo fuera superior a la presión del gas, sino que transportara el agua hasta el otro extremo del tubo y proporcionara también una acción de lavado (flushing). Al mismo tiempo, era necesario saber si el agua seguía fluyendo en la dirección y con la cantidad necesarias. Por lo tanto, el caudal era una variable importante que debía medirse de forma adecuada y fiable. El productor se puso como objetivo una exactitud de alrededor del 5 %. No obstante, este tipo de mediciones son complicadas, a causa de la elevada presión y del caudal relativamente bajo, además de por el hecho de que el productor no podía utilizar bridas en líneas inferiores a dos pulgadas.

Solo quedaba una opción: la medición del caudal ultrasónica y no intrusiva con FLUXUS.
Con el uso del medidor de caudal bajo FLUXUS XLF, la presión elevada no supone un problema y se pueden medir las velocidades de caudal bajas con exactitud. Un caudal de 230 litros por hora a una presión de 450 bar son valores típicos en la medición de agua limpia de un tubo con un diámetro exterior de 38 mm y un espesor de pared de 13,7 mm.

Para lograr la exactitud más alta posible en esta aplicación específica de caudal bajo, la decisión se tomó tras acordar con el productor realizar la calibración en una sección de tubo del mismo lote que los tubos de gas montados in situ. Se realizó una calibración de fábrica según los estándares del caudal con una velocidad mínima de 0,1 m/s, tomando un dispositivo de pesaje como estándar primario. El resultado final arrojó valores de medición con una desviación máxima del 2 %.

Posteriormente, se realizó una comprobación para ver si desmontar y montar repetidamente los caudalímetros influía en su exactitud. No fue así: los valores de medición y las desviaciones permanecieron inalterados. Esto demuestra que, incluso tras el montaje en su ubicación, no se deben esperar desviaciones superiores al 2 %, un valor notablemente inferior al 5 % exigido. FLUXUS cumplió sobradamente las especificaciones.

Actualmente, se ha integrado el equipo en la instalación y ha finalizado el procedimiento de puesta en servicio. Los primeros resultados son muy prometedores y ofrecen al productor una total confianza en la medición.